diciembre 10, 2009

Historia

 

En 1998, tres jóvenes universitarios, Yolanda, Pedro y Héctor, coincidieron en el camino de la vida. Estos jóvenes, sin imaginarlo, entrelazarían su existencia con alegrías y sueños. No sé la fecha ni el momento exacto, pero estos tres se convirtieron en casi hermanos y, como tales, apreciaban el tiempo y el espacio que los unía. En un día como tantos, los amigos platicaban acerca de la inesperada coincidencia que los convirtió en seres inseparables y, entre estas reflexiones, de repente, alguien comentó lo interesante que sería editar una revista, en la cual los estudiantes de humanidades, a los que ellos pertenecían, se expresaran con toda libertad. Como era de esperarse, los otros dos, se emocionaron ante dicha sugerencia y tomaron la determinación de publicarla. Coincidir, sin duda alguna, sería su nombre. Durante la primera edición, los fundadores de Coincidir se percataron de lo difícil que resultaba elaborarla; ya que requerían dis-posición de tiempo y de apoyo económico para publicarla y difundirla. A pesar de esto, Yolanda, Pedro y Héctor no se dieron por vencidos y consiguieron publicar el siguiente ejemplar. Desafortunadamente, los obstáculos acabaron por vencer los ánimos, y Coincidir, en su primera etapa, finalizó su existencia en un lapso muy breve. Así como el Ave Fénix resurge de sus cenizas, Coincidir renació ante la inquietud de Pedro, quien con el paso de los años dejó de ser alumno universitario para convertirse en profesor de Redacción. En octubre del 2001, Coincidir “…se mostró de nuevo, públicamente ante los ojos de la comunidad estudiantil humanista…” y aunque ya no estaban Yolanda y Héctor involucrados en el trabajo de esta nueva edición, Pedro seguía unido a ellos, bajo el himno de esta revista: Soy vecino de este mundo por un rato, y hoy coincide que también tú estás aquí, coincidencias tan extrañas de la vida, tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio…, y coincidir. Si la vida se sostiene por instantes y un instante es el momento de existir, si tú vives otro instante no comprendo, tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio…, y coincidir. “Coincidir es el deseo de la expresión elaborado con signos de tinta y de papel, donde el silencio deja de existir para dar vida a la palabra; es la aventura de la voz que abandona el anonimato para musitar, para gritar que está presente.” A esta definición de Coincidir quisiera añadir las palabras del Lic. Agustín Chuc cuando mencionó que esta revista “es la suma de esfuerzos, es el faro de altamar que los orienta y los unifica en la búsqueda de la identificación con los otros, con todos los otros que somos”. No cabe duda, a través de la expresión escrita nos acercamos a nosotros mismos así como a las personas que nos rodean; con una pluma llenamos de ritmo nuestras palabras, tocamos sentimientos, invocamos recuerdos, aportamos nuevos conocimientos; ¡Qué maravilloso es hablar a través de la escritura, sentir que nuestro yo profundo aparece mientras movemos lentamente el lapicero con los dedos! Como prueba de lo anterior, en todos los ejemplares de Coincidir, 2ª época, he encontrado escrita parte de la vida de su creador. Podría atreverme a decir que en esta revista Pedro desahoga sus tristezas y comparte sus alegrías. Un ejemplo de momentos de melancolía y reflexión del director, lo encuentro en el siguiente párrafo: “Al terminar la función, regreso a mi cuarto –pequeño escondite en el universo– para observar mi cansada sonrisa. De pronto, siento el solitario temblor de mi corazón, de este pequeño personajillo que nadie ve en escena, pero quien dirige toda la acción que represento. Intento escucharlo, mientras la primera lágrima surca nuevamente mi mejilla”. Coincidir y Pedro son tan unidos como la arena y el mar, como el tiempo y el espacio. Por eso, me es difícil presentar esta revista sin mencionar el nombre de la persona, que por su tenacidad y amor hacia su obra, ha logrado mantener en forma continua la circulación de CoincidirCoincidir ha dejado huella aun en los corazones de aquellos jóvenes que veían en la escritura y la lectura un enemigo irreconciliable. Resulta satisfactorio descubrir que muchos estudiantes…, a quienes las letras no les entraban ni con sangre, han superado su aversión y hoy comparten, aunque sea con pocas palabras, sus pensamientos en forma escrita… Para muchos alumnos, Coincidir significa la oportunidad de verter en una hoja todo lo que llevan adentro, una forma diferente de comunicarse… Dentro de la comunidad universitaria, los estudiantes siguen coincidiendo en un mismo lugar y tiempo, todavía hay historias que contar, un sin fin de anécdotas por conocer, Coincidir continúa ofreciendo un espacio, pequeño pero presente, con la finalidad de compartir experiencias, salir de la monotonía de la vida para provocar nuevas inquietudes, despertando así la creatividad que posee el hombre y que ha dejado de utilizar por pereza o por olvido. Desafortunadamente, la revista Coincidir ha carecido de difusión necesaria para llegar a manos de todos los universitarios. .. El camino aún es largo, por ello aprovecho la ocasión para invitar a todos los presentes a que sigamos acompañando a Pedro y a Coincidir en los siguientes ejemplares… Alimenten esta revista con sus escritos, comentarios, críticas, sugerencias y, si es posible, apóyenla económicamente.